lunes, 10 de febrero de 2014

Delirio

Miró enseguida, ahí estaba ella, una hermosa mujer de una larga cabellera negra la cual se descolgaba con delicadeza a través de su exquisita espalda, su piel era algo tan sublime; si la hubiera tocado en ese preciso instante, perdería la cordura para siempre y me entregaría a ella sin preámbulo.
Ya mis ojos no dejaban de mirarla, era absorbido por cada uno de sus movimientos, nada más importaba, y simplemente me dejaba llevar. Invadió mi por completo mi ser hasta punto de evocarla en mis pensamientos más profundos.
Sin embargo olvidé que ahí estaba yo, en ese escenario donde cientos de personas me veían atentos esperando a que salieran mis palabras.
-Ella-
Dije una sola vez, mientras su bella figura dejaba aquel recinto, sin saber si algún día la volvería a ver.

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