lunes, 10 de febrero de 2014

Ensueño

Mientras llenaban sus cuerpo de besos apasionados, la madrugada se hacía más y más larga; los dos amantes se envolvían entre sí, cada gota de sudor era un elixir para sus almas que al pasar las horas fluían entre mares de deseo. Nada había que perder, era la noche de aquellos enamorados, la cual era custodiada por una bóveda estrellada.
Pasaban las horas y se acercaba la mañana, de repente su amante abrió sus ojos y despertó en medio de pequeños ríos de agua.

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